El castillo de Otranto




Autor: Horace Walpole
Título: El castillo de Otranto
Editorial: Valdemar
Año: 2008 (1764)
Páginas: 227





El siervo volvió a la carrera, y sin hálito, aterrado, echando espumarajos por la boca, con los ojos fuera de sus órbitas… Nada pudo decir, pero señaló con un dedo hacia el patio. Los allí congregados se quedaron atónitos y tan aterrados como el criado.


El castillo de Otranto es considerada como el texto inaugural de la literatura gótica, predecesora, en su estética y sus temas, de lo que hoy conocemos como novela de terror. Son esta novela Walpole no solo rompe con toda la tradición y el movimiento estético y filosófico de su época, al apelar, en pleno siglo de las luces a la irracionalidad y la superstición más absolutas, sino que crea una escuela de seguidores que tomarán sus motivos, temas y personajes y los transformarán, no solo Mathew Lewis con El monje o Ann Radcliffe con Los misterios de Udolfo, también podemos considerar que Walpole sembró las semillas que darían lugar a novelas tan conocidas como Frankenstein, Dorian Gray o a las obras del propio Poe, aunque sin duda, llegados a este punto, el género había evolucionado de forma irreversible.

La novela es considerada como uno de los hitos del prerromanticismo, ya que cuenta con todos los elementos que predominarán más tarde en la literatura e iconografía románticas, la ambientación medieval, los castillos, las ruinas, sepulcros, cuadros parlantes, bellísimas damiselas en apuros, etc. Sin embargo, también hay que decir que el tratamiento de Walpole de estos elementos y temáticas es aún muy primitivo, y que las escenas de mayor terror pueden resultar hoy risibles para el lector acostumbrado al género. 

Como curiosidad, cabe decir que cuando la novela fue publicada por primera vez en 1764, Walpole no figuraba como autor, sino, bajo un pseudónimo, como traductor. En un prólogo explicaba cómo había encontrado el libro, fechado en 1529, en una biblioteca italiana, y había decidido traducirlo para el público. Probablemente la burla de Walpole se debió en parte a que su obra iba en contra de todos los principios de la época en la que escribía. Sin embargo, la recepción de la novela fue tan buena, que al año siguiente Walpole escribía un segundo prólogo en el que reconocía tanto la burla como la autoría del libro.

Toda la obra está envuelta en un tinte dramático, los personajes está caracterizados en extremo y predominan los diálogos, las acciones se suceden de forma rápida y continuada, de forma que no hay espacio para la reflexión o pasajes más introspectivos. Sin embargo hay que decir que es una novela profundamente humana, el elemento sobrenatural, presente desde la primera página, acompaña al lector y a los personajes durante toda la novela, pero no marca el devenir de la trama, son los personajes, con sus pasiones exacerbadas, sus miedos y sus amores, los que marcan los acontecimientos, de hecho, en algunos momentos, los amoríos cruzados, no correspondidos y los personajes desconocedores de las intenciones de los demás pueden llegar a recordar a una buena comedia de enredo.

A pesar de los años transcurridos, la novela tiene una fácil lectura, los múltiples personajes y sus historias cruzadas hacen que el desarrollo sea muy ameno, y la claridad de las explicaciones de Walpole hacen muy difícil perderse. En definitiva, podemos decir que si El castillo de Otranto no va a marcar un antes y un después para el lector actual, es un indispensable para aquellos que quieran conocer el género del terror desde sus profundidades.




El horror de Dunwich

Autor: H.P. Lovecraft
Título: El horror de Dunwich 
Editorial: Libros del Zorro Rojo
Año: 2012 (1928)
Páginas: 88

«Fue la noche del 9 de septiembre cuando se desencadenó el horror. Los ruidos de las colinas habían sido muy intensos durante el final de la tarde y los perros ladraron frenéticos toda la noche. Los madrugadores del día 10 notaron un hedor peculiar en el aire».


Porque llevo cierto tiempo sin añadir ninguna reseña a la colección me parecía más que justo volver por todo lo alto, con el maestro indiscutible de la literatura de terror. Esta obra, escrita en 1928, y publicada por primera vez en Weird Tales en 1929, es considerada como uno de los principales cuentos que componen los Mitos de Cthulhu. Pese a su brevedad, El horror de Ducnwich, consigue sumergirnos en un ambiente asfixiante de terror que, si bien empieza en lo más alto, se va incrementando con el paso de las páginas. 

El relato se centra en un pequeño pueblo que vive en el pasado, profundo, aislado y marcado por las relaciones incestuosas, sus habitantes viven bajo el yugo de la superstición y el miedo, hasta que una de las mujeres, proveniente de una familia marcada por la sospecha, queda embarazada misteriosamente de un niño que, al nacer, muestra su deformidad y su gigantismo. Según va creciendo este niño, Wilbur, su abuelo va cerrando las estancias de la casa que habitan, la familia se va aislando cada vez más, el ganado empieza a desaparecer y los sucesos extraños se apoderan del pueblo. Las profecías, el Necronomicón, las invocaciones mediante magia negra, los monstruos y unos pocos académicos británicos dispuestos a salvar el mundo marcan el resto de la novela. 

Lovecraft se centra en la acción, que va presentando desde el comienzo de la narración como «el horror», lo que aporta una fuerte tensión al relato, deja, sin embargo, a un lado la caracterización de los personajes, salvo tal vez el protagonista, Wilbur Whatley, en quien se incide algo más en su carácter. Las descripciones de Lovecraft carecen de la pompa y detenimiento de algunos de los autores modernos de terror, lo que colabora a la brevedad del relato, sin embargo, con pocas palabras consigue imágenes vividas para la imaginación del lector. Como añadido, esta edición de Libros del Zorro Rojo, nos presenta una serie de ilustraciones de Santiago Caruso, con una técnica espectacular y muy en la línea del libro. Es, en definitiva, un relato macabro y tenso que el lector no podrá abandonar.



El Resplandor


Autor: Stephen King
Título: El resplandor
Editorial: Plaza y Janés
Año: 1982 (1977)
Páginas: 504

«Si abría los ojos y veía moverse el picaporte, se volvería loco, así que los dejó cerrados y después de un tiempo inconmensurable, hubo tranquilidad».

Publicada en 1977 por primera vez, El resplandor es la tercera novela de Stephen King, fue su primer éxito de ventas y la novela que le hizo saltar a la fama como maestro del terror.

La novela ha sido adaptada dos veces, la primera de ellas archiconocida y la que le ha brindado un parte importante de su fama, la adaptación de Kubrick en 1980, con Jack Nicholson y Shelley Duvall, no obstante, no es un secreto que Stephen King no quedó muy satisfecho con la película de fama mundial debido a los cambios que Kubrick había introducido respecto a la novela, de esta forma, en 1997, bajo la supervisión de King, se realizó una segunda adaptación, esta vez televisiva, en una miniserie de tres partes dirigida por Mick Garris y que utilizó en muchas de sus escenas el Hotel Stanley, en Colorado, en que Stephen King se inspiró para escribir la novela.

Debido a la enorme fama de la película de Kubrick es difícil que alguien no sepa de qué trata el resplandor, Jack Torrance, junto con su mujer Wendy, y el hijo de ambos, Danny, va a pasar el invierno como vigilante de un hotel de lujo en las montañas de Colorado, que como consecuencia de las fuertes nevadas, queda completamente aislado. Sin embargo Danny no es un niño de cinco años corriente, posee lo que su amigo Halloran llamará el esplendor, la capacidad de ver y percibir cosas que otros no perciben, ya sea los pensamientos o sentimientos más fuertes de sus padres o ciertos acontecimientos que aún no han ocurrido, estas capacidades extrasensoriales le mostrarán a Danny que el hotel tiene muchas sorpresas reservadas para la familia, y casi todas desagradables.

Sin embargo, lejos de quedarse estancada en el tema sobrenatural la novela trata temas duramente reales desde, de hecho se podría decir que uno de los temas centrales del libro es el alcoholismo, y como consecuencia de este, la violencia en el ámbito familiar y los problemas de pareja, pero además King aporta la desgarradora e inocente visión de un niño de cinco años que puede saber en qué están pensando sus padres, que su madre quiere pedir el divorcio o que su padre está pensando en la bebida, eso que Danny llama 'algo malo', y, a pesar de todo esto, los tres luchan por ser una familia unida y olvidar el pasado, a pesar de que los antiguos huéspedes del hotel se empeñen en truncar sus planes.

La novela no cuenta con muchos personajes, los tres principales, un cuarto algo mas secundario y algunos personajes que aparecen o son recordados de vez en cuando. La estructura en capítulos cortos alterna las visiones de los tres personajes principales, Jack, Wendy y Danny y, en muchas ocasiones Jack altera la línea temporal del relato para contar el mismo lapso vivido desde perspectivas distintas.
El resplandor es sin duda una de las novelas más impactantes del autor, con escenas realmente terroríficas, King no se deja llevar por un terror explícito, aunque cuenta con algunas descripciones muy gráficas, sino que utiliza más un terror psicológico, haciendo que sus personajes tomen sus miedos por locura y se dejen arrastrar poco a poco por los horrores que inundan el Overlook, que se presenta casi como un ser con vida que juega con aquellos que habitan en él. Es un proceso lento que se puede observar sobre todo en el desarrollo de Jack, que, a pesar de todos sus problemas, es un buen hombre que ama a su familia, pero que, progresivamente, se va viendo consumido por su entorno.

Es difícil saber cuál de los tres personajes aporta más a este relato, si al principio quedamos fascinados por las inquietantes habilidades de Danny y la difícil lucha interna de Jack, puede parecer que Wendy desempeña un papel secundario y que es un personaje más plano, pero a lo largo de la novela King se va metiendo en el interior de este tercer personaje, desarrollándolo, y aportándoles matices que la convierten en un personaje fuerte y clave para el desarrollo de la historia (así, una de la críticas de King a la adaptación de Kubrick fue que el personaje de Shelley Duvall no aportaba nada a la película).

El Resplandor es, en definitiva, un novela que aúna aspectos muy humanos y duramente realistas de la vida de una familia con problemas, pero también todo un entramado parapsicológico que tiene que ver con capacidades extrasensoriales, almas atrapadas, posesiones y un largo etcétera. Es una obra asequible incluso para aquellos que no han leído nada de King, se lee con facilidad y engancha terriblemente. Recomendada incluso para los que hayan visto la película, les haya gustado o no.

P.D.: Una de las curiosidades más llamativas para el lector español es que, en la única traducción oficial que existe a esta lengua, por Marta I. Gustavino, la palabra que se usa para referirse a los poderes de Danny (Shining en la versión original) es siempre esplendor, y no resplandor, y sin embargo el título de la novela sigue siendo El Resplandor, suponemos que la novela ha conservado a este título como consecuencia de la fama de la película de Kubrick.


BANSHEE




Temporadas: cuatro
Año: 2013-2016
País: Estados Unidos
Cadena original: Cinemax
Creador: Jonathan Tropper, David Schickler y Alan Ball



Después de cuatro temporadas decimos adiós a Banshee, una de las mejores series del repertorio de los últimos años y, tristemente, de las menos conocidas. Y a pesar de que en un primer momento Banshee se promocionó como la nueva serie del creador de True Blood (Alan Ball, al que también conocemos por la mítica Six Feet Under, sin duda ha conseguido superarla con mucho, tanto en su argumento como en sus personajes y en la calidad de la serie (quizá no en litros de sangre vertidos, pero tampoco se queda atrás).

Banshee cuenta la historia de un ex-convicto (Antony Starr) que, tras catorce años en prisión, va a buscar a la que fue su amante a un pequeño pueblo de Pensilvania llamado Banshee, nada más llegar, es testigo de la muerte de Lucas Hood, que se dirigía al pueblo para ejercer como Sheriff, así que este decide esconder su cuerpo y asumir su identidad para ocultarse de los gánsters que le persiguen. Con este argumento como base, la serie cuenta como el nuevo Lucas Hood, desempeña el papel de sheriff en un pueblo que, aunque aparentemente tranquilo, está lleno de criminales, el mayor de ellos Kai Proctor (Ulrich Thomsen), un poderoso empresario actúa siempre por encima de la ley, y, ya que dicen que no hay una buena historia sin un buen antagonista, Proctor, desde luego, está a la altura. Por su parte, Hood y 'su equipo' parecen no haber olvidado del todo su pasado como criminales.

Uno de los mayores éxitos de Banshee es la creación de personajes muy bien caracterizados, con personalidades extravagantes y características muy definitorias, como es el caso de Carrie (Ivana Milicevic), la co-protagonista femenina, es una mujer fuerte, que, en las primeras temporadas parece lidiar para sostener un pasado como delincuente de alto rango y su nueva vida como madre de familia, y poco a poco va adquiriendo las características de una suerte de Nikita, dispuesta a absolutamente todo, o Rebecca Bowman (Lili Simmons), una jovencita de la comunidad amish, que decide revelarse contra su vida devota y trabajar para su tío Kai, con el que tendrá un relación poco convencional. Y otros personajes más secundarios pero también muy impactantes, como Clay Burton (Matthew Rauch), el asistente de Proctor, un sádico y enfermizo asesino, prácticamente invencible, que nos ha proporcionado algunas de las escenas más brutales de la serie.

La serie se caracteriza por una mezcla entre lo retro y lo decadente, con una gran carga de acción pura y dura, explosiones, armas de fuego, persecuciones, asaltos a edificios de máxima seguridad, y a veces tiende al cliché propio del género —como una heroína con traje de cuero y pintura de guerra— que hace que la serie se parezca más al típico cómic americano que a las series a las que nos tienen habituados. Este ambiente también está relacionado con algunos de los temas que se tratan de fondo en la serie como el de las comunidades amish ya mencionadas o las reservas protegidas de indios.

Una de las curiosidades de la serie es que, si bien sabemos muchas cosas de su vida antes de llegar a Banshee, en ningún momento se desvela el verdadero nombre del protagonista.

Pero por lo que más destaca Banshee es sin duda por su altísimo contenido violento, eso sí, la serie tiene una enorme estética de la violencia, si podemos llamarlo así, queda muy lejos del gore, y de las vísceras por las vísceras. La serie se recrea enormemente en las peleas cuerpo a cuerpo, con unas coreografías realmente trabajadas, algunas de ellas realmente impactantes, dejando algunas de las mejores escenas de violencia que ha dado la televisión en los últimos años. De la misma forma, la serie también tiene un alto contenido sexual, aunque en menor medida, no hay escenas explícitas en sí mismas pero sí muchas no explícitas y bastantes desnudos integrales, femeninos y también masculinos.

La narración se caracteriza por uso de los flashback que nos ayudan a entender mejor la historia de los personajes y, en algunos casos, qué les motiva en cada situación. En muchos casos estos flashback duran apenas unos segundos y se repiten de forma continuada creando en el espectador una sensación de circularidad en la trama y los argumentos que genera un ambiente envolvente.


Banshee queda finalizada después de cuatro temporadas que mantienen un tono bastante uniforme, si bien es posible que la tercera sea la que más acción tiene, y la que más desarrolla en general a los personajes. La cuarta y última temporada, algo más light, puede resultar algo extraña a los fans, que se van a encontrar con personajes y escenarios nuevos, como la pérdida del mítico CADI, el concesionario abandonado que sirvió de comisaría durante las tres primeras temporadas. Sin embargo, la serie nos brinda un final realmente bueno, en el que tenemos casi de todo, un giro argumental importante, explosiones, peleas de las duras entre algunos de los protagonistas, alguna muerte, y, sobre todo, despedidas. En definitiva, Banshee cierra a lo grande, y aunque cuatro temporadas nos pueden haber sabido a poco, lo cierto es que la serie ha mantenido su magia del primer al último episodio, cosa de la que no todas las series pueden presumir.


P.D.: Aquí os dejo el enlace a una de las mejores escenas violentas de la serie (Aviso: Spoilers 3ª Temporada)



Pesadilla

Selección: Douglas E. Winter
Título: Pesadilla
Editorial: Grijalbo
Año: 1989
Páginas: 299

«Naranja de angustia, azul de locura. Cuán cierto. Lo que infecta mi cerebro ha afectado mi sentido de los colores. Cada vez más, naranja y azul se imponen a los otros colores que veo. No tengo elección. Apenas veo otra cosa. Mis cuadros están repletos de naranjas y azules».
Naranja de angustia, azul de locura, David Morrel

Pesadilla es la segunda parte de la antología de relatos que en Estados Unidos se publicó bajo el nombre de Prime Evil (1988) en un único tomo, de cuya primera parte (Escalofríos) hablamos hace unos meses.

Este segundo volumen incluye siete relatos divididos en tres partes, donde se aprecia de nuevo un cierto hilo conductor, en especial los tres relatos centrales, en mi opinión los más impactantes y trabajados, que, como el nombre de la sección indica implican una cierta circularidad en su trama, destacando con mucho el relato de Ramsey Campbell, La próxima vez sabréis quién soy, en el que se nos presenta un manuscrito anónimo enviado a los editores, con un tono ciertamente vengativo, que deja una regusto inquietante en el lector. También muy destacable, A vuelta con los muertos, un relato con un ritmo menos frenético que los demás, en el que el tiempo parece detenerse (para los muertos y para los vivos) creando una atmósfera turbadora, para la eternidad.  

El cuento de El Enebro, de Peter Straub, uno de los grandes del género, abandona la temática principal de los cuentos de esta colección, de origen sobrenatural para centrarse en un niño que sufrió abusos en su infancia, si bien la narración es impecable, puede resultar desagradable si no es la temática que vas buscando.

Pero, sin duda, el relato más impactante de este segundo volumen, y, si se me permite de la antología al completo, es el de David Morrell, Naranja de angustia, azul de locura, que narra la historia de un estudiante de arte que, obsesionado con el efecto que producen en él los cuadros de Van Dorn (pintor que hace clara referencia a Van Gogh), acaba por suicidarse, como el pintor, arrancándose los ojos. Con el fin de destapar los motivos de su muerte, su mejor amigo va a sumergirse, lentamente, en la misma clase de locura. Es un relato impactante, con imágenes fuertes y vivas que, si bien puede parecer predecible en un principio, acaba sorprendiendo y sobrecogiendo al lector.

En definitiva, si cupiese hablar de dos volúmenes separados (ya que en inglés constituyen una única colección), diría que este segundo volumen es algo más flojo que el anterior, aunque con un comienzo muy fuerte con el relato Morrell, en mi opinión posiblemente el mejor relato de la antología completa. Aún así, me atrevería a decir, que para el lector del género del terror es imprescindible echarle un ojo a la antología y detenerse en algún que otro relato.



Contenidos:

Secretos
Naranja de angustia, azul de locura, David Morrell
El enebro, Peter Straub

Cuentos circulares
A vuelta con los muertos, Charles L. Grant
La última aventura de Alicia, Thomas Ligotti
La próxima vez sabréis quien soy, Ramsey Campbell

Debido a las tinieblas
La piscina, Whitley Strieber
Debido a la tinieblas, Jack Cady

La niebla (y otros relatos)


Autor: Stephen King
Título: La niebla
Editorial: Debolsillo
Año: 2003 (1985)
Páginas: 320



«Hola, Hal, ¿cómo andamos?», le sonrió el mono desde su oscuro rincón.

Esta edición de Debolsillo contiene tres de los veinte cuentos (y dos poemas) que fueron originalmente publicados en un solo tomo bajo el título de Skeleton Crew (1985). El resto de relatos han sido publicados y reeditados en otros tres tomos: La expedición (2016), Historias fantásticas (2016) y Dos historias para no dormir (2004), por la misma editorial.

El primero de ellos, más que un cuento una novela corta, es probablemente el más conocido de todos, La niebla (The mist, 1980), este cuento supone una ruptura con los temas clásicos de King (aunque no con sus paranoias), que suelen contener un tipo de terror de carácter más psicológico y menos explícito. Así pues, la novela está plagada de vividas las descripciones de los monstruos que plagan la niebla y que pueden hacer surgir una mueca de asco en cualquier cara, sin embargo, King no pretende la mera aversión del lector, más allá de eso crea un ambiente opresivo, que sirve de excusa para explorar las reacciones del ser humano en una situación límites, donde todas sus creencias anteriores se ven puestas a prueba por sus sentidos, King vuelve a aislar a sus personajes, como haría en La Cúpula o Tommyknockers, esta vez en un espacio más pequeño y con desafíos mucho mayores que crearán fuertes situaciones de tensión y conflicto.

En El mono (The monkey, 1980), se explora un terror de un carácter más psicológico, narrado en su mayor parte desde el punto de vista de un niño, nos relata sus temores más profundos. El mono de peluche que Hal Shelbum encuentra siendo niño en su desván parece producir atroces sucesos cada vez que toca los platillos que sostiene entre sus manos de trapo, incapaz de deshacerse de él, Hal llega a la edad adulta y observa a uno de sus hijos enfrentarse a ese mismo temor. Es un relato que rompe creando imágenes muy vividas e impactantes, sin embargo no es un terror explícito, sino más bien una idea que se va desarrollando en la mente del protagonista (y del lector) hasta envolverlo todo. 

Además, ambos relatos presentan una visión paternal en el que el personaje protagonista se enfrenta a sus temores no tanto por sí mismo sino porque su hijo depende de él, y en ambos la relación padre e hijo se desarrolla a lo largo del relato de forma paralela a la trama. No es de extrañar, pues en el momento de escribirlo, en torno a los '80, King acaba de ser padre por primera vez y esperaba a su segundo hijo, cosa que manifiesta en el prólogo.

En cuanto a El atajo de la señora Todd (Mrs. Todd's Shortcut, 1981), difiere bastante de los dos anteriores, para empezar por su brevedad, pero también por su temática, no es un relato de terror como tal, aunque sí ciertamente turbador en algunos momentos, es más bien una reflexión bastante poética sobre la vida y sobre lo que nos rodea, King aporta una mirada muy femenina, a pesar de estar narrado desde el punto de vista de dos personajes masculinos. La principal protagonista, la señora Todd, ya cercana a la madurez, se aleja de las convenciones sociales que se le imponen y se dedica a su mayor pasión, conducir a toda velocidad por los atajos más recónditos de Maine, olvidándose de todo lo demás y rompiendo alguna que otra ley física. Es un cuento con un toque romántico y salvaje en el que King deja volar su imaginación por derroteros diferentes a los habituales, aunque creando una atmósfera igualmente envolvente. Es una alegato a favor de una mujer liberada de conformidades y roles impuestos, una mujer libre y salvaje, como Diana.


Bien, fin de la publicidad. Ahora agárrame del brazo. Agárrame fuerte. Vamos hacia lugares tenebrosos, pero creo conocer el camino. De todos modos, no sueltes mi brazo. Y si recibes un beso en la oscuridad, no te alteres: es que te quiero.    
Ahora, escucha.           

Bangor, Maine, EE. UU.,15 de abril de 1984



Diarios de las estrellas. Viajes


Autor: Stanislaw Lem
Título: Diarios de la estrellas. Viajes
Editorial: Punto de lectura
Año: 2000
Páginas: 257


"—¿Por qué la numeración de viajes en mis «Diarios Estelares» tiene lagunas?

—¡Ja, ja, ja! —soltó una carcajada—. ¿Ya no crees en mí? Porque hubo expediciones en el tiempo y otras en el espacio. En tales circunstancias, no se puede ni siquiera hablar de una primera: siempre se puede retroceder hasta donde no hubo ninguna, e ir a alguna parte; entonces la que fue la primera se convertirá en la segunda, y así hasta el infinito"

—Ijon Tichy a Ijon Tichy.


Esta edición de Punto de Lectura, como la mayoría de las ediciones españolas de esta obra de Lem, presentan los Diarios de las estrellas divididos en dos partes, la primera: Viajes, donde se incluyen los ocho 'primeros' viajes de Ijon Tichy, y una segunda: Viajes y memorias, donde se incluyen los seis siguientes y la parte de Memorias.

La estructura del libro se compone de una introducción y ocho relatos: en la introducción se otorga a la obra una veracidad difícil de discutir, de mano del Instituto Tichológico y otras instituciones colaboradoras. Se nos informa brevemente de la labor de recopilación de los escritos de Tichy y el trabajo que hay detrás para que la obra llegará al público de la forma más correcta. Por otro lado, los relatos tienen todos como narrador al propio Ijon Tichy, no tienen títulos sino que están numerados de forma no continuada, y tampoco se aprecia una continuidad en la narración, salvo en un caso, no existen menciones de unos relatos a otros. 

El personaje principal se presenta en la introducción como un personaje histórico, una suerte de héroe cuyo trabajo y cuyos viajes son objeto de estudio histórico y admiración. Sin embargo, en sus diarios Tichy se presenta como un personaje muy cercano, muy corriente en algunos aspectos, aunque es ciertamente más inteligente que la media y, depende el caso, también más valiente. A pesar de esto el personaje no aparece demasiado caracterizado, no hay descripciones físicas, no sabemos nada de su vida pasada, de su familia, o de sus gustos, más allá de los huevos fritos y las latas de sardinas. Pero es difícil achacar esto a una falta de Lem, más bien, por los contextos en los que se mueve Tichy y los dilemas morales que plantea, es fácil ver a Ijon Tichy como un 'representante' de la humanidad, en contraste con otras civilizaciones, con otras especies en otros planetas, Tichy actúa como lo haría un humano, eminente, sí, pero humano al fin y al cabo, se caracteriza por su bondad y su valentía, pero también va a preferirse salvarse a sí mismo antes que a los demás, no es un mártir, siente miedo, y su curiosidad en muchos casos le va a meter en problemas, tiene, por así decirlo, defectos muy humanos. 

Son relatos que nos hablan, sobre todo, de esa naturaleza humana llena de dualidades y defectos imperdonables, en nuestros mejores y en nuestros peores momentos, y, sobre todo nuestra forma de enfrentarnos a lo extraño. Lem parece centrarse en varios relatos en esos 'fallos' de la humanidad como especie. En el relato octavo, por ejemplo, se plantea a la humanidad como candidata a entrar en la Asamblea Planetaria, Tichy acude como representante de esta a una suerte de entre vista ante miembros de todos las civilizaciones de la galaxia, y lo que parecía un trámite se acaba imponiendo como un juicio de todos nuestros errores y perversidades como especie. Así también, en los relatos decimoctavo y vigésimo, de temática de fondo similar, pero planteamientos diferentes, se muestra a un Tichy dispuesto a enmendar todos estos errores, tanto los históricos como los intrínsecos de nuestra propia especie, y en ambos relatos la naturaleza humana acaba por convertir la solución en parte del problema. En este sentido, Lem plantea el relato de viajes en el tiempo como un relato cerrado, circular y sin fallos, en el que, tras el viaje necesario, todo queda exactamente igual que estaba.

Respecto a la narración, Lem es profundamente imaginativo, y tiene un recurso frecuente al humor, desde la primera página, por trágica que sea la situación planteada la narración tiene un toque de humor, incluso a veces algo negro, un humor a veces absurdo y a veces terriblemente inteligente, muy similar al que podemos encontrar en Doctor Who. También destaca el uso de la elipsis, y es que Lem tiende crear expectativas de fondo en algunos de sus relatos con pequeñas tramas que luego no llega a solucionar, muchos de sus relatos te dejan con ganas de más. Respecto a los términos científicos, evidentemente muy abundantes, no entorpecen en forma alguna ni la lectura ni la comprensión de ninguno de los relatos para el lector sin el más mínimo conocimiento científico. 

En definitiva, tanto si buscas ciencia ficción pura como si buscas filosofía, historia, o reírte un rato, los diarios del genio Tichy están totalmente recomendados.



"En estos últimos tiempos, aparecieron unas voces que ponían en duda la paternidad de Tichy sobre su obra. Una parte de la prensa sostenía que éste fue ayudado por alguien; la otra, más extremista, llegó a afirmar que Ijon Tichy nunca había existido, siendo su obra creada por un dispositivo llamado «Lem». Hubo, incluso, quien quiso convencer al público de que «Lem» era un hombre. Sin embargo, cualquier persona enterada, aun superficialmente, de la historia de la cosmonáutica, sabe que LEM es la abreviatura del nombre LUNAR EXCURSION MODULE, o sea, de un módulo de exploración lunar construido en USA dentro del programa del «Proyecto Apolo» (el primer alunizaje). Ijon Tichy no necesita defensa, ni como autor, ni como viajero. A pesar de ello, deseo, aprovechando la ocasión, demostrar la aberración de aquellos rumores. De uno de ellos en particular: es cierto que LEM estaba provisto de un pequeño cerebro (electrónico), pero éste servía únicamente para los fines de la navegación, muy delimitados, y no hubiera podido escribir ni una sola frase sensata.
 No se sabe nada de ningún otro LEM."